Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.
Pedro Salinas
jueves, 17 de noviembre de 2011
domingo, 23 de octubre de 2011
Llega el frío
Y en la ventana queda todavía un regusto a sol. Ya se pierden las golondrinas en las montañas, buscando la calidez de otros lugares. El viento agita salvajemente los árboles, aletargados y dormidos durante algunos meses. Ahora, las nubes traen consigo bocanadas de aire frío, lluvia y mal tiempo. En las ciudades, se retiran de los escaparates las sandalias, dando paso a las cálidas botas de piel. La gente se acurruca ahora en sus hogares, al calor de las casas familiares que tanto huelen a invierno. Todo vuelve a estar en su sitio. Se olvidan las vacaciones, los amores de verano, las experiencias inolvidables. La vida cambia para todos. Porque por fin, aunque algo retrasado, ha llegado el maldito otoño.
Pero ella sigue ahí. Nostálgica, en aquel sitio de siempre donde ya no queda nadie, contemplando cómo el mundo cambiaba, enérgico, imparable... Asumiendo su terrible soledad y observando cómo, a su alrededor, todos parecían haber encontrado su lugar. Excepto ella, que sigue todavía deambulando por un mundo que hace unos meses se mostraba apasionante y lleno de vida, y ahora se presenta tan frío como obsoleto. Y su única compañía es aquella losa de recuerdos que no la deja avanzar.
Mira al cielo y comprende que no puede seguir intentando que todo sea igual. Nadie la ha esperado para cambiar y ella no iba a esperar a nadie. Era el momento de enfrentarse a todo con entereza, dureza y frialdad. Cerrando frentes abiertos y errores cometidos que no la dejaban dormir. Con la cabeza sobre los hombros y desconfiando de todo y de todos. Incluso de ella misma y de su maldita debilidad.
Y levantándose de un salto, cogió la bicicleta y se perdió entre la masa amarilla otoñal que dibujaban las hojas en su camino. Sabía que esos eran los obstáculos más pequeños con los que se iba a encontrar. Pero no le importaba, porque ya había comprendido que lo importante de la vida no es cómo la disfrutes, sino cómo la valores. Y si tenía que sufrir a cambio de cuidar aquello que le importaba, lo aceptaría. Porque ella podía ser una idiota, y una inocente, y una boba... pero sabía exactamente cómo quería vivir. Y eso era algo que no estaba dispuesta a cambiar, pasara lo que pasase.
BSO El pianista- Nocturno Chopin
Pero ella sigue ahí. Nostálgica, en aquel sitio de siempre donde ya no queda nadie, contemplando cómo el mundo cambiaba, enérgico, imparable... Asumiendo su terrible soledad y observando cómo, a su alrededor, todos parecían haber encontrado su lugar. Excepto ella, que sigue todavía deambulando por un mundo que hace unos meses se mostraba apasionante y lleno de vida, y ahora se presenta tan frío como obsoleto. Y su única compañía es aquella losa de recuerdos que no la deja avanzar.
Mira al cielo y comprende que no puede seguir intentando que todo sea igual. Nadie la ha esperado para cambiar y ella no iba a esperar a nadie. Era el momento de enfrentarse a todo con entereza, dureza y frialdad. Cerrando frentes abiertos y errores cometidos que no la dejaban dormir. Con la cabeza sobre los hombros y desconfiando de todo y de todos. Incluso de ella misma y de su maldita debilidad.
Y levantándose de un salto, cogió la bicicleta y se perdió entre la masa amarilla otoñal que dibujaban las hojas en su camino. Sabía que esos eran los obstáculos más pequeños con los que se iba a encontrar. Pero no le importaba, porque ya había comprendido que lo importante de la vida no es cómo la disfrutes, sino cómo la valores. Y si tenía que sufrir a cambio de cuidar aquello que le importaba, lo aceptaría. Porque ella podía ser una idiota, y una inocente, y una boba... pero sabía exactamente cómo quería vivir. Y eso era algo que no estaba dispuesta a cambiar, pasara lo que pasase.
BSO El pianista- Nocturno Chopin
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Desmayarse
Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso: no hallar fuera del bien centro y reposo, 5 mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso: huir el rostro al claro desengaño, beber veneno por licor süave, 10 olvidar el provecho, amar el daño: creer que el cielo en un infierno cabe; dar la vida y el alma a un desengaño, ¡esto es amor! quien lo probó lo sabe.
Lope de Vega
Romeo y Julieta- Nino Rota ...Divina invención... :) miércoles, 24 de agosto de 2011
Deja vu
Tengo la sensación de haber sentido esto mismo hace tiempo. Más concretamente, hace un año. El pensar que este mes no ha pasado, no ha sido real, solo un sueño del que tengo que despertar antes de lo que me esperaba... todos estos sentimientos encontrados, los mismos que me invadieron hace exactamente 12 meses, cuando nos dimos una despedida que, creíamos, era definitiva. Pero no lo fue.
Y ahora, por desgracia, siento que sí lo es. El adiós me llegó cuando menos lo deseaba. Cuando más quería permanecer allí, aislada, alejada. Cuando estaba a punto de olvidar todos mis errores, mis fatigas... y mis miedos. A veces, cuando cerraba los ojos, en la oscuridad, temblaba al pensar en todo lo que tendría que enfrentarme cuando regresara a la realidad. Y ahora estoy aquí de nuevo, mirándome al espejo de mis recuerdos. Y siento que, para bien o para mal, nada ha cambiado. O sí. Es posible que ahora todo sea distinto y que yo sea la única que haya permanecido imperturbable al paso del tiempo. O por el contrario, puede que todo siga igual y sea yo la que ya no es la misma.
Ahora puedo ver las cosas de una manera distinta, más humana, más sencilla. He aprendido que todo es mucho más fácil de lo que pensamos en un principio. Que fui una loca que se arrojó a un precipicio. Que no merece la pena luchar en batallas perdidas. Que los ideales de las personas cambian a lo largo de la vida. Y que, al fin y al cabo, cada uno se forja su propio destino. Y nadie puede intentar cambiartelo.
Ahora inicio un nuevo sueño. Una nueva ilusión. Y una nueva vida. ¿Rumbo? Las estrellas ¿Destino? La felicidad
Y ahora, por desgracia, siento que sí lo es. El adiós me llegó cuando menos lo deseaba. Cuando más quería permanecer allí, aislada, alejada. Cuando estaba a punto de olvidar todos mis errores, mis fatigas... y mis miedos. A veces, cuando cerraba los ojos, en la oscuridad, temblaba al pensar en todo lo que tendría que enfrentarme cuando regresara a la realidad. Y ahora estoy aquí de nuevo, mirándome al espejo de mis recuerdos. Y siento que, para bien o para mal, nada ha cambiado. O sí. Es posible que ahora todo sea distinto y que yo sea la única que haya permanecido imperturbable al paso del tiempo. O por el contrario, puede que todo siga igual y sea yo la que ya no es la misma.
Ahora puedo ver las cosas de una manera distinta, más humana, más sencilla. He aprendido que todo es mucho más fácil de lo que pensamos en un principio. Que fui una loca que se arrojó a un precipicio. Que no merece la pena luchar en batallas perdidas. Que los ideales de las personas cambian a lo largo de la vida. Y que, al fin y al cabo, cada uno se forja su propio destino. Y nadie puede intentar cambiartelo.
Ahora inicio un nuevo sueño. Una nueva ilusión. Y una nueva vida. ¿Rumbo? Las estrellas ¿Destino? La felicidad
lunes, 20 de junio de 2011
Sin senda
Hay muchos tipos de caminos en la vida. Hay caminos más largos que otros. Los hay rectos y lisos, fáciles de atravesar. Los hay sinuosos y difíciles, con numerosas bifurcaciones, que día a día te hacen tomar una decisión irrevocable. Hay otros que son tan cómodos como aburridos. Y otros, tan complejos como emocionantes.
Y momento a momento, paso a paso, te das cuenta de que aquellos que se te hacen más pesados, aquellos que empiezas odiando, son los que terminas amando. Son esa clase de caminos sin descanso, sin oasis, sin compañeros, sin posadas, sin tregua. Esos en los que, a cada paso, tienes un nuevo río que atravesar, una nueva roca que escalar, un nuevo animal salvaje contra el que luchar. Aquellos que ni el sol ni la luna pueden iluminar. Son caminos sin destino, sin final. Una locura que todos te animan a abandonar. A seguir el camino recto, como los demás. Como todo el mundo.
¿Tu único motor? El corazón. Y un simple susurro en tu hombro que te pide que sigas adelante. Y que no permitas que tu vida pierda su esencia. Tu esencia. Porque si eliges lo fácil, te pierdes a ti mismo. ¿Y si al final del todo encuentras a alguien que te pregunta quién eres? ¿Qué le responderías entonces? Lo único que tenemos es nuestro presente. Es lo que nos hace humanos, lo que nos hace auténticos, lo que nos hace grandes. Amarte a ti mismo. Y no vender mentiras.
Por esto, intento construir mi realidad a base de verdades. Aunque me duelan a mí misma y dañen a los demás. Esto es lo único que puedo ofrecer a mis compañeros de viaje. Es todo lo que soy. Soledad, dolor, angustias, problemas, responsabilidades, luchas constantes... Pero, finalmente, felicidad. Que es, al fin y al cabo, la meta que todos tenemos. La verdad de todas las realidades. El final de todos los caminos.
Never gonna be alone
miércoles, 1 de junio de 2011
El sueño de una noche de.. primavera
-Confuso tumulto de sensaciones que me está matando.
-No busques donde no hay. No te empeñes. Obsesión y ya esta. Nada más.
-Tendría que acabar sentando la cabeza... Y poniendo en orden mis prioridades.
-¿Qué narices quieres?
-Que vuelva, que vuelva, y ya está.
Conclusión: Mendelssohn me come la cabeza :)
http://www.youtube.com/watch?v=b5mvFi8tVNE&feature=fvst
-No busques donde no hay. No te empeñes. Obsesión y ya esta. Nada más.
-Tendría que acabar sentando la cabeza... Y poniendo en orden mis prioridades.
-¿Qué narices quieres?
-Que vuelva, que vuelva, y ya está.
Conclusión: Mendelssohn me come la cabeza :)
http://www.youtube.com/watch?v=b5mvFi8tVNE&feature=fvst
jueves, 19 de mayo de 2011
Creciendo
Y pasan y pasan las horas
Rápidas, raudas, veloces, ante mis ojos, sin poder detenerlas, sin poder mirarlas, ni oirlas, ni olerlas, ni tocarlas, ni vivirlas.
Simplemente, se van.
Se esfuman los minutos, las horas... el tiempo.
Finalmente, todo llega... y tan pronto como llega, se va.
Aún no alcanzo a pensar cuánto tiempo te estuve esperando. Y qué poco tardaste tú en irte. Volaste, como un pájaro, quién sabe dónde. Quizás te fuiste a cazar estrellas. O te hundiste en lo más profundo del océano. O, tal vez, encontraste al fin tu propio destino. Allí donde nunca crecerás, de donde nunca volverás.
Y mientras tanto, yo permanezco aquí. Atada a mi propia realidad, sumida en mi propia angustia. Sin ser capaz de pensar en la libertad de cuando eres niño. En realidad, esta libertad no es compatible con la cordura. Y, por tanto, tampoco conmigo.
Me siento al piano, llorando en silencio. Suenan notas destartaladas, inconexas. Como la vorágine de pensamientos que invaden ahora mi cabeza. Ojalá todos pudiéramos ser como tú. Ojalá yo pudiera salir volando por la ventana y olvidarme de todo lo que me atormenta. Seguir a mi infancia perdida, que carece de las huellas que han dejado los golpes de la vida en mí. Regresar a esas fotografías que decoran mi habitación, enmarcadas por cuentos y juguetes infantiles. Épocas en las que no me avergonzaba llorar, cuando no me dolía el pasado ni me daba miedo el futuro.
Y ahora, a punto de comenzar una nueva etapa, solo puedo pensar en lo feliz que he sido. El proceso ha sido duro, pero muy rápido. No me importan las piedras que haya podido encontrar por el camino. Ni tampoco las que me encontraré. De lo único que estoy segura es de que en mi vida ahora existen personajes maravillosos que nunca dejarán que me olvide de soñar. No, esta vez no son personajes de cuento. Son reales. Y por eso son aún más maravillosos. Con ellos, he crecido y junto a ellos quiero morir. El resto, ya no importa.
Gracias
Cuando me vaya
Rápidas, raudas, veloces, ante mis ojos, sin poder detenerlas, sin poder mirarlas, ni oirlas, ni olerlas, ni tocarlas, ni vivirlas.
Simplemente, se van.
Se esfuman los minutos, las horas... el tiempo.
Finalmente, todo llega... y tan pronto como llega, se va.
Aún no alcanzo a pensar cuánto tiempo te estuve esperando. Y qué poco tardaste tú en irte. Volaste, como un pájaro, quién sabe dónde. Quizás te fuiste a cazar estrellas. O te hundiste en lo más profundo del océano. O, tal vez, encontraste al fin tu propio destino. Allí donde nunca crecerás, de donde nunca volverás.
Y mientras tanto, yo permanezco aquí. Atada a mi propia realidad, sumida en mi propia angustia. Sin ser capaz de pensar en la libertad de cuando eres niño. En realidad, esta libertad no es compatible con la cordura. Y, por tanto, tampoco conmigo.
Me siento al piano, llorando en silencio. Suenan notas destartaladas, inconexas. Como la vorágine de pensamientos que invaden ahora mi cabeza. Ojalá todos pudiéramos ser como tú. Ojalá yo pudiera salir volando por la ventana y olvidarme de todo lo que me atormenta. Seguir a mi infancia perdida, que carece de las huellas que han dejado los golpes de la vida en mí. Regresar a esas fotografías que decoran mi habitación, enmarcadas por cuentos y juguetes infantiles. Épocas en las que no me avergonzaba llorar, cuando no me dolía el pasado ni me daba miedo el futuro.
Y ahora, a punto de comenzar una nueva etapa, solo puedo pensar en lo feliz que he sido. El proceso ha sido duro, pero muy rápido. No me importan las piedras que haya podido encontrar por el camino. Ni tampoco las que me encontraré. De lo único que estoy segura es de que en mi vida ahora existen personajes maravillosos que nunca dejarán que me olvide de soñar. No, esta vez no son personajes de cuento. Son reales. Y por eso son aún más maravillosos. Con ellos, he crecido y junto a ellos quiero morir. El resto, ya no importa.
Gracias
Cuando me vaya
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




